UBICACION

Corrientes entre 25 de Mayo y Reconquista, en el centro del centro y cerca de todo.

El edificio Lipsia muestra sus líneas claras y vigorosas en un frente extenso sobre la calle Corrientes y tiene incorporados a sus ocho plantas los cambios inteligentes que lo sitúan entre las más prestigiosas construcciones de Buenos Aires.

Es un edificio racionalista diseñado por el arquitecto alemán, Juan Kronfuss, formado en Budapest y luego en Munich, autor de residencias notables e innovadores edificios –públicos y privados-.

La obra –construida en momentos de máximo esplendor edilicio porteño, pocos años después del Safico y Comega, vecinos de Lipsia- estuvo a cargo de la empresa alemana Wayss y Freytag, reconocida y vigente en la actualidad.

La construcción atraviesa, sólida y amplia, el lote mítico de Buenos Aires en el que Edgardo Donato y Carlos César Lenzi imaginaron el emplazamiento de "Corrientes 348, segundo piso ascensor...". En una de las puertas que dan a Corrientes, porteños y turistas acuden hoy a admirar la querida numeración fileteada, y el homenaje a los autores del tango A Media Luz con el que el edificio Lipsia agrega a su robusto espíritu, el rasgo sentimental de ser un ciudadano mimado de Buenos Aires.

El lugar de Lipsia es el microcentro, sobre avenida Corrientes y 25 de Mayo, plena city porteña y estricto círculo hiperactivo -gubernamental, comercial y financiero- de la ciudad, con accesos cómodos y rápidos mediante subte y numerosas líneas de colectivos hacia y desde todas las direcciones. Para mejor, la avenida Corrientes es una de las pocas vías céntricas permanentemente abierta al tránsito vehicular.

La Bolsa de Comercio, el Banco Central y las más importantes oficinas públicas -entre ellas la Casa Rosada y el Ministerio de Economía-, consulados, casas de cambio, grandes bancos, rodean al edificio Lipsia de muy cerca y aligeran la tramitación de asuntos en curso, con mínimo desplazamiento.

Asimismo, uno se codea allí con lugares históricos e iglesias seculares, con la calle Florida en pleno proceso de cambio, con restaurantes y cafés, tradicionales y nuevos, y por añadidura, tiene a Puerto Madero a cinco minutos de marcha.

 

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